sábado 22 de agosto de 2009

Despertando del sueño


Ya había escuchado una vez el latido de la Tierra. Fue en un viaje a Cuba. Pero éste ha hecho que mi propio corazón lata a su mismo ritmo.

Escribo desde Madrid. El sueño terminó.

Hemos despertado tranquilas, sabiendo que hemos hecho lo que queríamos, y sabiendo que volvemos a un sitio seguro, confortable, donde nos quieren.

Pero algo se ha movido en nuestro interior, algo muy fuerte, y esperamos que perdure mucho tiempo.

Hemos aprendido que alcanzar la sencillez es una tarea muy difícil. Que la raza sí importa, que la cultura sí importa, y que la religión sí importa. Y que las nuestras están muy lejos de ser las mejores. Que no es malo vivir al día, y que hay que esperar lo justo del futuro. Que somos muy pequeños en este grandioso mundo y que hay que ser humilde. Que los sitios los hacen las personas y que las experiencias las enriquecen las personas. Que somos energía, que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Hemos aprendido de adultos de 20, 23 y 24 años, y de niños de 30 y 37.

Ahora hablo por mí.

Espero ser capaz de transmitir todo lo que he aprendido, y espero interiorizarlo tanto que no se borre jamás.

Ha sido una experiencia única. Cualquier intento de repetirla sería un error. No quiero dejar de viajar nunca, porque es de lo que me alimento. Por eso ahora me siento tan llena y tan plena. Soy
una persona renovada.

He forjado una relación muy especial contigo, Águeda, por encima de la amistad. Quiero darte las gracias por los momentos de risas y alegría, y por los de reflexión. He aprendido mucho de tí sobre mí. Gracias por ser así. Has sido una gran compañera de aventuras. No olvidaré nuestras conversaciones sobre la vida y sobre el amor durante los largos viajes en autobús ni nuestros silencios mirando las estrellas. Esa coraza que teníamos las dos se ha derretido con el calor del continente sudamericano, y eso nos unirá para siempre.

Haremos millones de viajes, conoceremos millones de personas, aprenderemos millones de cosas. Pero esta experiencia quedará guardada en mi corazón como la más especial por ser la primera en despertarme ese algo del que hablaba al principio.

Cuando encuentre las palabras para describirlo, os lo contaré.

De Sucre a Santa Cruz

Viernes 21 de agosto de 2009
Habíamos dejado dicho en recepción que nos despertaran a las 7 y media de la mañana. Tenemos muchas cosas que hacer hoy. Pero la tensión y los nervios han sido más rápidos y lo han hecho a las 7.


Hemos bajado a desayunar al mercado, por supuesto, un café destilado con buñuelos. Mmmm...

Hasta las 9 que tenemos que coger el bus al aeropuerto hacemos algunas compritas para llevar a España: coca!!! queremos enseñaros a bolear a todos.


El avión sale de Sucre muy puntual, a las 11.20, y en 20 minutos estamos en Santa Cruz. Qué gusto, qué rapidez. Casi coincidimo en el aeropuerto con Evo Morales. Resulta que a las 11 tenía que llegar a Sucre, al mismo aeropuerto, claro. No le hemos visto a él, pero sí a unos poquitos de sus seguidores, con bombones, flores y banderas.
El avión de Evo!

No nos queremos ir!!!


En el aeropuerto de Santa Cruz vamos directas al mostrador a facturar. Hay una cola de escándalo, porque coinciden dos vuelos, el nuestro de las 16.00 y otro de las 17.30. Durante la espera me doy cuenta de que me han abierto un bolsillito de la mochila y me han quitado las piedras que cogí de recuerdo de la Mina de Potosí (una con plata pura en un 50%!!), una bolivianita que me regalaron de recuerdo, y muchas semillitas de la selva. Cabrones. Total, para tirarlo a la basura.


Esto nos hace ir directas a pedir que nos embalen la mochila. Aquí no hay quien se fíe...


Después de una hora de cola por fin nos toca facturar. Joder, las maletas pesan lo mismo que cuando vinimos, y eso que hemos dejado aquí media maleta!


La mala noticia viene cuando nos dicen que el vuelo tiene retraso, y que la nueva hora de salida es a las 23.50 de la noche. Genial... Cogemos un bus y nos vamos a pasar la tarde a la ciudad, que no pensábamos conocerla ya.


Cogemos un bus hacia el centro y caminamos hasta el mercado. Es una ciudad bastante fea, insulta y sin nada de encanto. Eso sí, hace muy bueno.



En el mercado nos despedimos almorzando un silpancho frío. Claro, son las 4 de la tarde y las mujeres están ya recogiendo. De postre, cafetazo destilado y buñuelos.


Quiénd dijo que en estos países se adelgazaba???


Cuando queremos irnos del comedor me sorprende un cartel de Coca-Cola que dice "No es un adiós, es un hasta pronto". Premonitorio y muy muy optimista.





Damos una vuelta por el mercado. Es como el Corte Inglés, con su sección de ropa, calzado, artículos de perfumería...


Paseamos de nuevo hacia el centro y entramos en a Cateral. Es bastante nueva y moderna, pero nos sentamos un rato en los bancos porque hay una orquesta ensayando para un concierto de esta misma tarde.


Qué agradable despedida.


Entramos un ratito en internet a terminar el blog y a las 8 salimos de nuevo en busca del bus al Aeropuerto Viru Viru.
Cuando llegamos otra vez al aeropuerto nos dan otra mala noticia. El avión se vuelve a retrasar. Nueva hora prevista de salida, las 2 de la mañana. Eso quiere decir que aún tenemos 4 horas y media interminables de espera. Y ahora, que ya es de noche, ya si que no podemos salir de aquí...
Da mucha pena que este tipo de cosas amarguen una despedida que iba a ser tan especial.
un beso!

De Potosí a Sucre

Jueves 20 de agosto de 2009
Nos levantamos con un frío que pela en Potosí. Hacemos la mochila y nos vamos a hacer nuestros recaditos.

Pretendemos viajar hoy a Sucre en bus, pero ayer nos asustaron diciéndonos que unos campesinos habían bloqueado la carretera Potosí-Sucre en protesta de algo, y que no se sabía si para hoy estaría solucionado el tema... no me jodas...


Pedimos al tipo del hostal que llame a la Terminal de buses, y una vez confirmado que están saliendo con normalidad, proseguimos con nuestra tarea.


Primero vamos a la óptica a por mis gafas nuevas, pero nada más verme ponen cara de pena y me dicen que hasta las 5 de la tarde no llegarán, que están en Sucre paradas por el bloqueo de la carretera. Perfecto!! las recojo en Sucre entonces!!


Vendedora: listo, las recoges en nuestra tienda de Sucre, pero entonces te vamos a tener que hacer un descuento de 50 bolivianos.
Eva: Ohhhh... qué pena... venga, házmelo...


Siguiente tarea, pasar por Internet a comprobar por millonésima vez los precios de los vuelos a España. Nada, no se han movido un sólo euro. Vamos corriendo a las oficinas de Aerosur a pagar los que reservamos ayer!!


Dicho y hecho. Llegamos a las oficinas de Aerosur y pedimos que nos confirmen las reservas que hicimos ayer para viajar el día 21, ante el pánico de tener que pagar 1.300€ para hacerlo en tres días.


Tras unos pequeños jaleos burocráticos (el sistema ha cancelado nuestras reservas pero se pueden recuperar porque aún no nos las han birlado; la impresora la está ocupando el jefe con no sé qué...), por fin tenemos en nuestro poder los billetes:


Sucre-Santa Cruz (Viernes 21 por la mañana)
Santa Cruz-Madrid (Viernes 21 por la tarde)

Maratón!!


Pues nada, vuelta al hostal a por las mochilas, y corriendo a la Terminal a coger un bus a Sucre. Que todo será que no lleguemos a tiempo después de la que hemos liado con los billetes!!


En la Terminal decidimos coger un taxi colectivo por 25 bolivianos a Sucre. Este es un viaje de lujo. Vamos sólo cuatro pasajeros + el conductor en el coche, y la carretera está completamente asfaltada. Ni una piedra en el camino. Así me gusta.


Ya en Sucre el taxi nos deja en centro, justo en la puerta del hotel más lujoso de la ciudad. Por fuera no lo parece, entre otras cosas porque se hace llamar hostal. Pero al entrar y ver el edificio... joé.... no cabe duda. Es una casa colonial preciosa, con un patio muy muy luminoso, lleno de flores, y con unas habitaciones (se intuyen tras algunas puertas entreabiertas) que no cataremos en la vida.


Media vuelta y andando, que este sitio no es para nosotras.


En nuestra búsqueda de un hostal a nuestra medida comprobamos que Sucre es la ciudad más bonita que hemos visto en todo nuestro viaje. Supera con creces a las que podrían ser sus semejantes, Cuenca, en Ecuador, y Cuzco, en Perú. Parece una ciudad andaluza, llena de luz y brillo, elegante y señorial.


Además hace un tiempo primaveral. Estamos encantadas!

Una de las miles de iglesias blancas impolutas que hay en la ciudad.

Nos conformamos con el segundo hostal que visitamos (el primero era realmente horrible) y salimos a aprovechar la tarde. Esta ciudad lo merece!


Pero ya en la calle nos acordamos de que, ahora que hace calor otra vez, podemos desprendernos de todas las capas que hemos llevado en los últimos 10 días. Así que subimos de nuevo al hostal y hacemos unos paquetitos con ropa para dar. Preguntamos en la calle dónde dejarla, y nos hablan de un hogar de niños huérfanos, cerca del monasterio de La Recoleta. EStá un poquito alejado del centro, pero la guía dice que desde el Montasterio hay unas vistas increibles de la ciudad, y así nos sirve también para pasear por la ciudad.

La Plaza 25 de Mayo, la principal de la ciudad.

Llegamos a la puerta del hogar y nos abre una chica. Le contamos nuestra vida y nos dice que esta es una residencia de varones... vaya, poco podrán hacer con nuestra ropa, los pobres!! pero que la hará llegar a la de chicas, a través de unas asistentas sociales que pasarán esta semana por allí. También nos dice que los chicos a veces también aprovechan la ropa de chica que les llega. Imaginaos cómo estarán los pobres...


El hogar donde dejamos nuestra ropa, esa que ha acumulado tantas experiencias en tan poco tiempo.

Pues nada, ya con la buena acción del día hecha, seguimos subiendo hacia el Monasterio. Y sí, hay unas vistas maravillosas. Echamos la tarde sentadas observando la puesta de sol y divagando sobre la vida. Son nuestras últimas horas de viaje. Pero nos negamos a despertar todavía del sueño.

Vistas desde el Montasterio de la Recoleta.

Se empieza a levantar un poquito de frío y volvemos paseando al centro. Cenamos en el mercado central, como dije muchas veces, nuestro sitio favorito en todas las ciudades que hemos visitado. Probamos el plato típico de aquí, la pailita!

La pailita: salchica, bistek, huevo frito, arroz y ensalada. Todo bien revuelto.

Paseamos otro poco de noche, hacemos las últimas compras, y a dormir, que mañana se presenta un día duro!

por cierto, mis gafas nuevas!!

un beso

Minas de Plata en Potosí

Miércoles 19 de agosto de 2009
Hemos quedado a las 9 am en la agencia para nuestra visita al Cerro Rico de Potosí. Es una montaña imponente, que se ve desde casi cualquier punto de la ciudad.


Vista del Cerro Rico desde Potosí.



Llegamos bien puntuales, qué novedad, y nos toca esperar un ratito a Toñito. Cuando por fin llega y estamos a punto de salir con el coche, llega una parejita francesa a apunta
unirse al tour. No importa, son muy majetes.




El guía nos cuenta primero la historia del cerro. Por lo visto el nombre se lo pusieron los Incas, que llegaron hasta aquí también, qué tíos. Se dice que el Inca Huayna Capac llegó hasta el cerro para explorarlo, porque vieron que había muchos minerales, pero que cuando excavaron un tunel para entrar la montaña les habló y les dijo que "esto es para otros que vendrán". Entonces se escuchó una explosión "potoc!!". Y entonces decían "potoc si", que significaba algo así como que la montaña había hablado. Y por eso el lugar pasó a llamarse Potosí.



Mola la historia no???



También dicen que los españoles descubrieron que debajo del cerro había plata porque un indígena que estaba cuidando sus llamas cerca del cerro se acercó a él buscando a una de ellas, que se le había perdido. Entonces encendió una hoguera para entrar en calor y, con la temperatura del fuego se fundió la plata que estaba a flor de tierra, bajo sus pies.

En fin, que hay miles de historias sobre este tema!! También se dice que en las minas del Cerro Rico sólo trabajan hombres porque, si entra una mujer a los túneles, la Pacha Mama (Madre Tierra) se pone celosa y esconde los minerales.


La visita empieza en el mercado de mineros, donde el guía nos sugiere (ese tipo de sugerencias que se confunden con la obligación) que compremos unos regalo para los mineros. Que a cambio podremos sacarles fotos dentro de la mina y conversar con ellos. El kit del minero consiste en:

- bolsita de coca + alcohol de 96º (así las gastan, amigos) + tabaco puro
- bolsita con dinamita + mecha + bolitas de nitrato para aumentar la explosión
- 4 botellitas de refresco naranja fosforito del que beben aquí


Nosotras compramos de todo, no vaya a ser que algún minero se niegue a contestarnos a alguna de nuestras preguntas!




Aquí están nuestras compras: en la bolsa verde el kit coca y en la rosa el kit dinamita.



Mientras el guía nos explica todo esto, vamos probando todos y cada uno de los elementos de cada paquete: nos hacemos un bolo para mascar coca, nos tomamos un chupito de alcohol de 96 grados y nos fumamos un cigarrillo de tabaco puro. Además nos enseña a preparar la dinamita, y nos explica la diferencia con la típica TNT que utiliza el Coyote para atrapar al Correcaminos.


Nos cuenta también el por qué de mascar coca dentro de la mina: se sabía del poder de mascar hoja de coca, que quita la sed, el hambre y el cansancio. Así que los españoles pusieron a trabajar en las minas a los indígenas, y les pagaban simplemente con coca. Actualmente, además, se dice que sirve para filtrar todo el polvo que se respira dentro de los túneles.


Por supuesto nosotras no nos sacamos el bolo de coca en todo el recorrido!



Boleando coca y fumando tabaco de mineros. Que macha soy. El cigarrillo está hecho con tabaco cultivado en Coroico (lo conocemos!), y lleva además algo de coca. Es gordo, como un Habano! pero está muy muy suave.



La visita continúa por los vestuarios del complejo turístico de la agencia. Allí nos ponemos los pantalones y chaqueta que nos dejan para guarrear, la botas de goma bien duras, y el casco con la linterna de petaca en la cabeza. Ya estamos listas!




Soy minero....



En el Cerro trabajan varias cooperativas. Cada trabajador tiene que comprarse su material con dinero de su bolsillo. Por eso agradecen que les compres la dinamita! Nosotros visitaremos las minas de dos de las cooperativas, la 1º de Abril y la San Miguel.



El trabajo se desarrolla tanto dentro como fuera de la mina. Primero nos enseñan lo que se hace fuera. Conocemos a la señora de la foto (tuve que hacérsela a escondidas, porque las personas mayores creen que al hacerles una foto les estás robando el alma), que se dedica a romper las piedras que tienen zinc con un martillo para separar la parte que tenga pirita. La pirita se conoce como el oro de los tontos. Es dorado y muy brillante, pero no vale nada, es más, cualquier mineral mezclado con pirita pierde todo su valor.



Esta señora tiene 78 años. Ella puede trabajar hasta la edad que quiera, y la tía ahí sigue, martilleando como una loca. Nos contaron que normalmente las mujeres que desarrollan este trabajo son viudas de mineros, y lo hacen para seguir manteniendo a su familia.


Fuera también conocemos a un hombre que se encarga de canalizar el aire comprimido que utilizan para perforar. No le hicimos foto porque no nos dio mucha bolilla...

Entramos en la mina. La boca ya impresiona. Un agujero casi completamente vertical, y unos troncos de madera sosteniendo las paredes. Parece que vas a entrar para no salir nunca.



La bocamina, como se llama aquí.



Bajamos escaleras de madera, caminamos por las vías de los carritos, por pasillos estrechos llenos de agua, nos arrastramos boca arriba y boca abajo, escalamos...


El recorrido incluye bajar hasta el 3er nivel subterráneo, subir 2 niveles, y volver a bajar hasta el 7º nivel bajo tierra. Cuando llegamos al 6º se empieza a notar ya cómo sube la temperatura. Hasta ese momento incluso se siente frío al caminar por las minas.



Durante casi todo el paseo vamos viendo vetas de minerales. Toñito nos explica cómo se extrae el mineral: rodean el trozo de veta que les interesa con tres dinamitas, y al explotar el trozo en cuestión se desprenderá como un bloque.

En los niveles superiores hay vetas que se guardan como reserva. Las cooperativas deciden no extraer el mineral que encuentran en esos niveles, para guardarlo para cuando sigan excavando hacia abajo y ya no encuentren más. Está bien pensado, la verdad.


Cuando excavan en varias direcciones tienen que dejar lo que llaman puentes, que sirven como contrafuertes y sujetan las paredes de ambos lados del tunel. Eso garantiza que no haya colapso y no haya derrumbe. Pero claro, como a uno se le vaya la pinza.....




Pasillos estrechos...


...muy estrechos...


...y bajitos!


Soy mineral!


Durante la visita conocemos también a los Tíos o Diablos, que son la figura venerada dentro de la mina. El Tío protege al minero durante su trabajo y hace que sea más productivo. Todos los viernes se hace un ritual, parecido al que se hace a la Pachamama, donde se le ofrece coca, tabaco y alcohol. Se deben esparcir en la cabeza (para mejorar la concentración), los hombros (para tener más fuerza en los brazos), en los pies (para tener una buena salida de la mina) y en el pene (para que el trabajo sea productivo y se consigan muchos minerales... y mujeres...). El cigarro se enciende y se le pone en la boca. Si la ceniza no se desprende del cigarro, todo va a ir bien en la mina.
Los Tíos, bien cargaditos de ofrendas.
La visita termina a las 2 de la tarde. Realmente estamos cansadas de tanto trote! parece mentira...
Volvemos a Potosí encantadas con lo que hemos visto y vivido. Desde este momento apreciaremos de otra manera este trabajo, vaya que sí!
Dedicamos la tarde a patear las calles coloniales de la ciudad, observar sus balcones de madera, y visitar alguna que otra iglesia. Por lo visto hay 15 iglesias coloniales en la ciudad, pero no hay tiempo para todas!!


Una de las calles de Potosí, una monada.
Volvemos a hacer un amago de comprar el billete para España desde un ciber. Y volvemos a asustarnos. Así no hay que piense en volver!!
Un beso!

viernes 21 de agosto de 2009

De Uyuni a Potosí

Martes 18 de agosto de 2009
Qué a gustito hemos dormido hoy. Cogimos habitación en un hotel super barato y encima con calefacción! bueno, era un calefactor normal y corriente, pero nos ha salvado la vida.

Cogemos, según lo previsto, el bus a las 10 de la mañana. El camino es parecido a la zona del desirto de Uyuni. Muy seco y montañoso. Yo me entretengo casi todo el camino escuchando a una familia francesa que va sentada delante nuestro, que juegan a hacerse preguntas culturetas y adivinarlas. "De qué estado americano es George Bush?". Aunque parezca mentira, entendía casi todo!

Son 6 largas hora de viaje. Así que hasta las 4 de la tarde no pisamos Potosí.

Boleando en el autobús para evitar el mal de altura!! bolear=mascar coca. Somos unas expertas ya.
Por si no os lo creéis, os enseñamos el bolo!
Hace muy buen tiempo y eso nos pone de buen humor.

Cogemos un minibus hacia el centro. En realidad nos está empezando a afectar el mal de altura otra vez, porque cogemos uno que nos lleva para el lado contrario, pero bueno, al menos reaccionamos a tiempo...
Preguntamos a un policía por la zona de alojamientos y nos manda a uno que es una monada. Frío, pero una monada. Es una antigua casona colonial, y conserva toda su estructura y algunos utensilios dejados como adorno. Se llama María Victoria. Nos cuesta 70 bolivianos la habitación doble sin baño compartido, pero con desayuno incluido. Guauuu!
El patio al que da nuestra habitación. Es o no es una monada??
Damos una vuelta por Potosí, como toma de contacto. Es una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco porque está llena de casas coloniales y se respira historia. Es muy muy bonita, la verdad.
Primera parada obligatoria: el mercado. Tenemos un hambre atroz y es nuestro sitio preferido, en todas y cada una de las ciudades y pueblos que hemos visitado! cenamos un pollo a la milanesa y seguimos nuestro paseo tan ricamente.
Las vendedoras de coca del mercado. Geniales.
Casualmente pasamos por una óptica. Y es que se me ha olvidado contar que en las pampas, en Rurrenabaque, perdí mis gafas en el río. Cuando me tiré a nadar con los delfines rosas las llevaba en la cabeza, y se quedaron en el fondo del río para siempre. Es curioso, Águeda dejó un cachito de ella en Ecuador, en forma de zapatilla, y yo en Bolivia, en forma de gafa. En el fondo es guay!!
El caso es que llevo todo este tiempo viendo a medias. Y al pasar por la óptica pensamos que podía ser buena opción hacerme unas gafas aquí, que serían más baratas. Y efectivamente, por 40€ tengo gafas nuevas, modernas y graduadas. Ya pondremos foto!
Seguimos pateando la ciudad y buscamos una agencia para contratar un tour para visitar las míticas minas de plata del Cerro Rico mañana por la mañana. Siguiendo la recomendación de nuestros amigos españoles del tour de Uyuni, vamos a la agencia Cerro de Plata. Pillamos al tipo echando el candado a la puerta, pero nos hace el favor y nos abre para vendernos el tour. Entonces... el favor se lo hemos hecho nosotros!! que para mañana no había vendido un colín el tío aún...
De nuevo, siguiendo la recomendación de nuestros amigos, pedimos que nuestro guía sea Toñito. No hay problema. Mañana a las 9 de la mañana nos vemos en la agencia con él. Que ganas!
Antes de irnos a dormir pasamos por Internet a actualizar el blog y mirar los billetes para volar a Madrid. Salimos asustadas. Han subido tanto los precios que cerramos corriendo el ordenador y nos vamos a dormir. Confiamos en haberlo mirado mal y mañana verlos a la mitad.
Un beso!

Laguna Verde y vuelta a Uyuni

Lunes 17 de agosto de 2009
Pues sí, lo cumplió. El chófer nos despertó a las 5 y media de la mañana. Pero claro, a no sé cuantos grados bajo cero, sin luz del generador y siendo todavía de noche.... como que cuesta salir del saco que además está debajo de cuatro mantas...

Pero bueno, tarde o temprano hay que hacerlo.
Hemos pasado una noche horrible. No conseguíamos entrar en calor. Cada una dentro de su saquito, dando vueltas como tontas. Si llegamos a saber que la otra está igual, nos habíamos juntado en una cama!

El problema ha sido que la cama es de piedra. No hay somier, es un bloque de piedra HELADORRRR. En fin, ya pasó...

Desayunamos, otra vez, con los guantes puestos. No apetece ni lavarse los dientes, con el agua tan fría que sale del grifo. Yo soy la más lista y me guardo un poco del agua hirviendo que nos ponen para el café, para lavarme la cara y los dientes!

Salimos a toda pastilla porque el chófer se queja de que vamos una hora tarde. Ya es de día y nuestra primera parada, unos geisers, había que visitarlos al amanecer. Bueno, no es para tanto, no nos importa..



Vista de los geisers desde lejos.

Llegamos y nos encontramos con varios agujeros enormes en la tierra de los que sale mucho humo. Son geisers de los volcanes cercanos. Tiene agua burbujeante, hirviendo. El chófer ya nos advierte de que no nos acerquemos mucho, que pueden lanzar un escupitajo de gas de repente y no lo cuentas.

Vista de los geisers de cerca!

Después de flipar con el lugar, vamos a visitar la última laguna de colores. Es la Laguna Verde, y tiene tanta concentración de magnesio y otros minerales, que no puede haber vida en ella. Realmente es verde, es alucinante. Detrás de ella está el volcán Lincacabur, mitad en Bolivia mitad en Chile. Estamos tan cerca de la frontera que dan ganas de ir a asomar la cabeza.

La laguna Verde y el volcán Lincacabur.

Hacia el otro lado, desierto y más desierto.


De vuelta de la Laguna Verde paramos en un charco de aguas termales naturales. Hemos pasado antes por ahí, cuando íbamos a la laguna, pero estaba llenísima de turistas, así que decidimos dejarlo para luego. Que bien, porque ahora está vacía, entera para nosotros!


El agua está calentísima, y consigue que se nos olvide durante los 25 minutos que dura el baño, el frío que hemos pasado estos días. Se nos mete el calorcito en el cuerpo y apetece ya incluso quedarse en manga corta. Qué gusto!

Los baños termales. No es alucinante bañarse en un sitio así????
La comida la hacemos en un pueblo enanísimo donde sólo hay tiendas de comestibles (chicles, chocolatinas, papel higiénico, alcohol de 96 grados y leche en polvo, muy rara mezcla), que sirven de improvisados comedores para turistas. Cada 4x4 que para en el pueblo mete a sus turistas en una de estas tiendas a comer. Claro, aquí el negocio es montar una tienda, digo yo!
Es un pueblo mini. Mirad la iglesia con su campanario!!! y eso que yo soy pequeña!
Desde este punto se supone que todavía nos quedan 3 horas y media para llegar a Uyuni. Menuda paliza de viaje. Ya nos habían avisado... la verdad es que hemos bajado a la frontera con Chile y ahora toca deshacer lo andado en 2 días!
El siguiente pueblo en el que paramos a echar gasolina es San Cristóbal. No tiene nada de especial, pero hacemos alguna fotillo.
Águeda en la iglesia del pueblo.
La última parada la hacemos otro jardín de rocas. Esta vez no hay una roca emblemática, pero nosotras nos la buscamos. Nos gustó esta, que parece un águila, aunque yo me adelanté a la autofoto y salí corriendo antes de tiempo!
Autofoto en el águila.
Por fin llegamos a Uyuni a las 6 de la tarde. Tenemos reservado un billete a Potosí para las 7, pero estamos pensándolo mejor y vamos a hacer noche en Uyuni. Potosí es la 2ª ciudad más alta del mundo, y si hace este frío aquí, no queremos ni pensar lo que puede ser llegar a las 2 de la mañana allá.... nada nada, lo cogemos mañana por la mañana, y que nos vaya dando el solete en el bus.
un beso!

miércoles 19 de agosto de 2009

Laguna Colorada

Domingo 16 de Agosto de 2009
Nos levantamos con los pies como témpanos de hielo. Vaya sensación... Desayunamos con guantes y gorro, y cargamos todo en el coche, de nuevo, para adentrarnos en un gran desierto.

Esto se merecía una foto. Al lado de San Juan, el pueblo donde pasamos la foto, hay un pueblo que se llama como yo... Mañica!!!


Durante varias horas de coche solo vemos montañas de colores imposibles, desiertos de arena blanca que a lo lejos parecen lagos, y lagunas de todas las formas y colores.

Laguna Cañapa, laguna Hedionda (donde habitan muchísimos flamencos de 3 de las 5 especies conocidas en el mundo), laguna Honda, laguna Chiarkota, laguna Colorada...


Águeda con un volcán activo a sus espaldas. No recuerdo el nombre, pero en cuanto consulte la guía lo actualizo!

La Laguna Cañapa, con sus flamencos rositas, tan guapos y elegantes ellos.

La Laguna Hedionda, con una población todavía mayor de flamencos. Olé!

Las montañas de colores, de camino a la Laguna Colorada.

Esto es una especie de jardín de rocas. La erosión del viento hace que las rocas tomen formas que hacen volar la imaginación.
por ejemplo, este árbol de piedra, su mejor reclamo. Cuando la erosión termine por talarlo, tendrán que buscarse otro atractivo turístico!

La Laguna Colorada. Como su nombre indica, es roja por el fitoplacton y los minerales de su agua. por la mañana se ve aún más roja!

Estas son las altitudes a las que hemos estado!

Al lado de la Laguna Colorada hay un complejo de albergues muy muy básicos, donde pasamos la noche. Realmente no son más básicos que el de ayer, porque este tiene estufa, y estamos que no cabemos en nosotros de gozo!

Dentro del menú que la agencia nos ha preparado para la noche de hoy, hay incluida una botella de vino boliviano. No está mal, no?? nos sabe a gloria, y por qué no, ayuda algo a calentarnos!

Brindando con vino! de izda a dcha: Alicia, Loreto, Ernesto, Clara, yo y Águeda.

En la familia que regenta el albergue hay una niña de 15 años que es sordo muda, y es quien nos abastece de leña para la estufa. Es muy risueña y comunicativa, y de vez en cuando entra a nuestro albergue a calentarse ella también. Porque, aunque nos parece increible, en su casa no tiene nada parecido...

Loreto, la chica de Huesca, le premia con unos pendientes, un anillo, unos calcetines, unas camisetas.... y ella se va con una sonrisa que no le cabe en la cara y que grita "gracias".

Aguantamos despiertos hasta las 10 de la noche, que se apaga el generador que nos da luz, y la leña que nos da calor. Parece que se han puesto de acuerdo.
Nos acostamos confiadas en que no hará tanto frío. Craso error. Mañana a las 5 de la mañana dicen que nos levantan. Mon dieu...
un beso!