- bolsita de coca + alcohol de 96º (así las gastan, amigos) + tabaco puro
- bolsita con dinamita + mecha + bolitas de nitrato para aumentar la explosión
- 4 botellitas de refresco naranja fosforito del que beben aquí
Nosotras compramos de todo, no vaya a ser que algún minero se niegue a contestarnos a alguna de nuestras preguntas!
Aquí están nuestras compras: en la bolsa verde el kit coca y en la rosa el kit dinamita.
Mientras el guía nos explica todo esto, vamos probando todos y cada uno de los elementos de cada paquete: nos hacemos un bolo para mascar coca, nos tomamos un chupito de alcohol de 96 grados y nos fumamos un cigarrillo de tabaco puro. Además nos enseña a preparar la dinamita, y nos explica la diferencia con la típica TNT que utiliza el Coyote para atrapar al Correcaminos.
Nos cuenta también el por qué de mascar coca dentro de la mina: se sabía del poder de mascar hoja de coca, que quita la sed, el hambre y el cansancio. Así que los españoles pusieron a trabajar en las minas a los indígenas, y les pagaban simplemente con coca. Actualmente, además, se dice que sirve para filtrar todo el polvo que se respira dentro de los túneles.
Por supuesto nosotras no nos sacamos el bolo de coca en todo el recorrido!
Boleando coca y fumando tabaco de mineros. Que macha soy. El cigarrillo está hecho con tabaco cultivado en Coroico (lo conocemos!), y lleva además algo de coca. Es gordo, como un Habano! pero está muy muy suave.
La visita continúa por los vestuarios del complejo turístico de la agencia. Allí nos ponemos los pantalones y chaqueta que nos dejan para guarrear, la botas de goma bien duras, y el casco con la linterna de petaca en la cabeza. Ya estamos listas!
Soy minero....
En el Cerro trabajan varias cooperativas. Cada trabajador tiene que comprarse su material con dinero de su bolsillo. Por eso agradecen que les compres la dinamita! Nosotros visitaremos las minas de dos de las cooperativas, la 1º de Abril y la San Miguel.
El trabajo se desarrolla tanto dentro como fuera de la mina. Primero nos enseñan lo que se hace fuera. Conocemos a la señora de la foto (tuve que hacérsela a escondidas, porque las personas mayores creen que al hacerles una foto les estás robando el alma), que se dedica a romper las piedras que tienen zinc con un martillo para separar la parte que tenga pirita. La pirita se conoce como el oro de los tontos. Es dorado y muy brillante, pero no vale nada, es más, cualquier mineral mezclado con pirita pierde todo su valor.
Esta señora tiene 78 años. Ella puede trabajar hasta la edad que quiera, y la tía ahí sigue, martilleando como una loca. Nos contaron que normalmente las mujeres que desarrollan este trabajo son viudas de mineros, y lo hacen para seguir manteniendo a su familia.
Fuera también conocemos a un hombre que se encarga de canalizar el aire comprimido que utilizan para perforar. No le hicimos foto porque no nos dio mucha bolilla...
Entramos en la mina. La boca ya impresiona. Un agujero casi completamente vertical, y unos troncos de madera sosteniendo las paredes. Parece que vas a entrar para no salir nunca.
La bocamina, como se llama aquí.
Bajamos escaleras de madera, caminamos por las vías de los carritos, por pasillos estrechos llenos de agua, nos arrastramos boca arriba y boca abajo, escalamos...
El recorrido incluye bajar hasta el 3er nivel subterráneo, subir 2 niveles, y volver a bajar hasta el 7º nivel bajo tierra. Cuando llegamos al 6º se empieza a notar ya cómo sube la temperatura. Hasta ese momento incluso se siente frío al caminar por las minas.
Durante casi todo el paseo vamos viendo vetas de minerales. Toñito nos explica cómo se extrae el mineral: rodean el trozo de veta que les interesa con tres dinamitas, y al explotar el trozo en cuestión se desprenderá como un bloque.
En los niveles superiores hay vetas que se guardan como reserva. Las cooperativas deciden no extraer el mineral que encuentran en esos niveles, para guardarlo para cuando sigan excavando hacia abajo y ya no encuentren más. Está bien pensado, la verdad.
Cuando excavan en varias direcciones tienen que dejar lo que llaman puentes, que sirven como contrafuertes y sujetan las paredes de ambos lados del tunel. Eso garantiza que no haya colapso y no haya derrumbe. Pero claro, como a uno se le vaya la pinza.....
Pasillos estrechos...
...muy estrechos...
...y bajitos!
Soy mineral!
Durante la visita conocemos también a los Tíos o Diablos, que son la figura venerada dentro de la mina. El Tío protege al minero durante su trabajo y hace que sea más productivo. Todos los viernes se hace un ritual, parecido al que se hace a la Pachamama, donde se le ofrece coca, tabaco y alcohol. Se deben esparcir en la cabeza (para mejorar la concentración), los hombros (para tener más fuerza en los brazos), en los pies (para tener una buena salida de la mina) y en el pene (para que el trabajo sea productivo y se consigan muchos minerales... y mujeres...). El cigarro se enciende y se le pone en la boca. Si la ceniza no se desprende del cigarro, todo va a ir bien en la mina.
Los Tíos, bien cargaditos de ofrendas.
La visita termina a las 2 de la tarde. Realmente estamos cansadas de tanto trote! parece mentira...
Volvemos a Potosí encantadas con lo que hemos visto y vivido. Desde este momento apreciaremos de otra manera este trabajo, vaya que sí!
Dedicamos la tarde a patear las calles coloniales de la ciudad, observar sus balcones de madera, y visitar alguna que otra iglesia. Por lo visto hay 15 iglesias coloniales en la ciudad, pero no hay tiempo para todas!!
Una de las calles de Potosí, una monada.
Volvemos a hacer un amago de comprar el billete para España desde un ciber. Y volvemos a asustarnos. Así no hay que piense en volver!!
Un beso!